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Un futuro para Lima

“Este aniversario debería servirnos para reflexionar sobre el tipo de gestión municipal que necesitamos para articular y promover los proyectos que la ciudad demanda”.

El 18 de enero, Lima cumple 491 años de fundación española, que se suman a los cientos de años de ocupación ancestral que transformaron el desierto en un valle verde y productivo.

Luego de la independencia, la ciudad ha tenido diferentes etapas, algunas de ellas marcadas por notables intentos de ordenar y proyectar su crecimiento, así como por obras emblemáticas promovidas por alcaldes y gobiernos. Lamentablemente, estas acciones han quedado opacadas por la incapacidad general de las instituciones para sostener en el tiempo una visión de mediano y largo plazo, primando los intereses de políticos populistas que, junto a especuladores y mafiosos, se aprovecharon de la necesidad de miles de familias para promover un modelo de ocupación expansivo e ilegal que solo ha consolidado la marginalidad, precariedad y pobreza.

Pero Lima merece mucho más y este aniversario, que coincide con nuevas elecciones, debería servirnos para reflexionar sobre el tipo de gestión municipal que necesitamos para articular y promover los proyectos que la ciudad demanda.

Empecemos por la Ciudad Bicentenario, ambiciosa propuesta que planea transformar más de 8.000 hectáreas (ocho veces Miraflores) de desierto en un moderno polo industrial, centro logístico, hospitales, colegios, comercio, vivienda y grandes áreas verdes. El Parque Industrial de Ancón (PIA), componente central con 1.338 hectáreas, fue concesionado en diciembre.

Este megaproyecto se potencia con tres grandes infraestructuras ya en funcionamiento: el puerto de Chancay, la ampliación del puerto del Callao y el nuevo aeropuerto Jorge Chávez, que han incrementado notablemente la capacidad logística de la metrópoli y del país, y que dan mayor sentido a otros que deberían empezar a ejecutarse: el anillo vial periférico (AVP, cuyo diseño debe ser revisado para no perjudicar a los vecinos), la continuación de la vía expresa Línea Amarilla hasta el Callao, la transformación de la antigua terminal del Jorge Chávez en un moderno Terrapuerto, la línea 4 del metro, y el tren de cercanías. El AVP desviará los flujos del este hacia los puertos, aliviando al centro de la ciudad del transporte de carga que hoy lo satura.

Por su parte, la antigua zona industrial de Lima y el Callao (Av. Meiggs, Argentina y Benavides) tiene un ambicioso proyecto de regeneración urbana que se viene trabajando tanto desde el sector privado como desde la Municipalidad de Lima. Se propone transformar cerca de 400 hectáreas industriales y logísticas en nuevos desarrollos residenciales, con grandes parques, vías arboladas, hospitales, colegios, comercios y servicios, que podrían atender más del 70% de la demanda de vivienda de la capital. Esta propuesta se potencia con el PIA Ancón, que sería el mejor destino para la industria que tensamente aún subsiste en ese espacio. Lo mismo sucede en Lima este, sector que será particularmente beneficiado con las obras viales y de transporte público proyectadas (AVP, metro línea 2 y tren de cercanías).

A todo ello debemos sumar el Museo Arqueológico del Perú, importante proyecto que junto al Santuario de Pachacámac debería transformar el sur de Lima en un importante nodo cultural. Este sector de la ciudad tiene una gran oportunidad en los Panamericanos 2027, que habilitarán una importante inversión en obras de infraestructura en el entorno de las sedes y en la Villa Panamericana, que debiera convertirse en el corazón de Lima Sur.

Finalmente, la Costa Verde, que es un espacio en permanente conflicto por la ausencia de un plan moderno y una visión integral que lo organice. Para revertir esta situación se debería unificar la gestión, fortalecer su autonomía, y asignarle los recursos necesarios para transformarlo en un gran parque nacional de escala continental, que potencie importantes espacios como el antiguo cuartel San Martín y el entorno del Morro Solar.

Estos son solo algunos de los grandes proyectos y oportunidades que tiene Lima, en los que el sector privado cumple un rol protagónico. Pero su concreción no será posible sin una administración con experiencia, liderazgo y capacidad de gestión, capaz de articular estas iniciativas dentro de una visión estratégica de desarrollo urbano, que proyecte la metrópoli hacia un futuro inclusivo, competitivo y sostenible.

Fuente: El Comercio – Aldo Facho Dede es Arquitecto y urbanista. Cofundador de la Red Latinoamericana de Urbanistas.

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