Hoy, se cumple otro aniversario del fallecimiento de mi madre, Anoland Bellido de Luna, ocurrido el 7 de octubre de 1991 en la ciudad de Panamá, y coincidiendo con esta fecha, se “ha mudado al otro barrio” el argentino Piero de Benedictis, uno de los cantautores que influyó en mi desarrollo como compositor de letras y de músicas.
Lo conocí a finales de la década del 60; cuando fue a Panamá a ofrecer un recital. Él era conocido, su canción “Mi Viejo” sonaba en las emisoras nacionales. Yo terminaba recién la escuela secundaria y empezaba la Universidad.
Lo llamé al hotel donde se hospedaba, me atendió y fui a verlo, con mi amigo Jaime Correa, con la intención de mostrarle mi tema “Pablo Pueblo”, a ver si se animaba él a grabarlo.
Me recibió y en su habitación con mi guitarra le interpreté mi tema. Al terminar de cantarlo le pregunté si le había gustado, respondido que sí, mucho, pero que no lo grabaría. Me dijo, “grábalo tú, y así seremos dos los que hacemos este tipo de música”.
Con el tiempo nos hicimos amigos y aunque no compartiéramos el mismo espacio geográfico siempre estuvimos comunicados.
Lo vi varias veces, en mis presentaciones en la Argentina, y siempre le dí el crédito que merece su talento y la solidaridad que me demostró cuando yo era un adolescente con hambre de hacer cosas.
Se fue el cuerpo, pero nos deja su alma en las canciones que escribió, siempre pensando en nosotros y en la memoria de su experiencia.
Adiós Piero, colega y hermano. Gracias por tus letras y las memorias que evocan.
Es cierto compadre. “¡Cómo se nos van los años!”
Escribe: Rubén Blades
