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“Es mejor empoderar a la mujer, que victimizarlas”

Porque la victimización les condiciona a buscar un abusador, afirma coach Ítala Ureta

“Es mejor trabajar en el empoderamiento de las mujeres que victimizarlas, porque el rol de víctima, en la mayoría de los casos, les condiciona a buscar siempre un abusador o controlador cuya conducta violenta afirma en la mujer, inconscientemente, su minusvalía”, así lo afirmó la coach Ítala Ureta experta en empoderamiento femenino y liderazgo y directora de la ONG Mujer Asertiva, luego de advertir que hay que trabajar en la autoestima de las mujeres para potenciar sus fortalezas y cualidades y lograr así su independencia emocional.

Empoderamiento femenino

Cuando hablamos del empoderamiento femenino, agregó la especialista, nos referimos a trabajar en la autoestima como punto de partida porque ello reflejará cuánto valor o consideración tienen de sí mismas y cuál es el rol que están desarrollando en la actualidad y cómo esto perjudica su desarrollo personal, su felicidad y sus relaciones con los demás porque implica asumir un personaje ficticio en la vida.

Fortalezas y debilidades

“Para ello es importante potenciar las fortalezas de las mujeres y también lograr que reconozcan sus debilidades, con el fin de que tomen consciencia sobre cuáles son las emociones o experiencias pasadas que están jugando en su contra, minando su autoestima y, como consecuencia de eso, impulsándola a involucrarse en relaciones tóxicas que muchas veces terminan en feminicidios”, precisó la Ítala Ureta.

Victimizarse para sobrevivir

Muchas veces, detalló la directora de la ONG Mujer Asertiva, las mujeres cuya niñez estuvo marcada por el abandono físico o emocional, el rechazo, la crítica, la sobreprotección, la violencia física o verbal, etc., se identifican mejor en el papel de víctima y no se hacen responsables de su propia vida y de la toma de buenas decisiones para su futuro porque necesitan, de manera inconsciente, validar su minusvalía y, porque creen, que es la única forma de sobrevivencia.

Estados emocionales condicionan nuestra conducta

“La psicología a través del análisis transaccional nos demuestra que, en la vida, cual actores o actrices, asumimos papeles o roles que son; el salvador, el perseguidor o la víctima, estados emocionales que condicionan nuestras emociones y nuestra conducta”, advirtió la coach, tras precisar que mientras no estemos conscientes de ello, no seremos libres para elegir de manera adecuada porque primará nuestras carencias y/o vacíos y éstos determinarán nuestras decisiones.

La victimización no permite a la mujer identificar una relación tóxica

Teniendo en cuenta esto, prosiguió, si enfatizamos en la victimización de las mujeres las condicionamos a cumplir este papel, cuya condición les impulsa a buscar, inconscientemente, a un perseguidor, abusador o controlador, esto para validar su minusvalía lo que hará muy difícil que se den cuenta que están en una relación tóxica y tomen la decisión de salir de ese círculo vicioso y, en el caso de que lo hagan, se buscarán otras personas con las mismas características.

Fortalecer la autoestima y empoderamiento de la mujer

“Todo lo contrario, ocurre cuando trabajamos en la autoestima de la mujer y la empoderamos trabajando en todas las necesidades psicológicas para que sepan su verdadero valor y haciéndola responsables de su vida, acciones y decisiones. Su amor propio se fortalece, hay más seguridad en ellas mismas y toman consciencia que la responsabilidad del éxito y la felicidad solo les corresponde a ellas.

El rol de la víctima

La víctima se queja constantemente y busca a otros para que le resuelvan sus problemas.

Se siente indefenso, susceptible e incapaz de salir solo de las dificultades.

Es un personaje que genera también mucha insatisfacción porque no se siente capaz de salir de la situación.

Necesita que lo humillen.

Invita a sentir culpa.

Características

Necesita confirmar su posición de desvalida o pobrecita.

Juega a indefensa.

Busca un perseguidor o un salvador para confirmar su identidad o debilidad.

Aparenta ausencia de poder.

Actúa como víctima y perseguidor inconscientemente

Acciones para el cambio

La víctima necesita recuperar su propia capacidad a través del aprendizaje de sus habilidades.

Debe ganar más confianza en sí mismo o mejorar su autoestima, no esperar que otros le digan lo que tiene que hacer, ni que le resuelvan las dificultades.

Debe desarrollar una actitud más proactiva.

Beneficios de una buena Autoestima

Autoconfianza

Independencia en las relaciones de pareja

Mejor desarrollo de las habilidades

Adecuada preocupación por la salud

Capacidad de afrontar y superar los problemas

Mejor salud mental

Mejores relaciones interpersonales

Seguridad al momento de tomar decisiones

Escribe: Ítala Ureta – directora ONG Asertiva

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