Durante muchos años, la pobreza en Perú estuvo concentrada en las zonas rurales. Hoy la realidad es otra: 3 de cada 4 personas pobres viven en ciudades, donde muchas tienen trabajo, pero enfrentan ingresos inestables y un costo de vida que cada vez alcanza para menos.
Cuando casi la mitad del gasto familiar se destina solo a alimentos, cualquier aumento de precios obliga a recortar en educación, salud o transporte. Esa es la nueva cara de la pobreza.
Sin embargo, muchas de las políticas para combatirla siguen pensadas para un país que ya cambió.
Reducir la pobreza urbana no depende únicamente de los programas sociales. También requiere transporte público eficiente, barrios seguros, servicios de salud que funcionen y oportunidades para acceder a mejores empleos e ingresos.
Y hay algo más: ningún país ha reducido sostenidamente la pobreza sin crecimiento económico. Pero crecer no basta. Ese crecimiento tiene que traducirse en empleos de calidad, mayores ingresos y más oportunidades para las familias.
Este 28 de julio, ¿qué no puede seguir esperando?
Actualizar la estrategia para enfrentar la pobreza de hoy, no la de hace diez años.
Fuente: Red de Estudios para el Desarrollo
