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Una final monumental para crecer

“Así como el Santiago Bernabéu completó su envidiable existencia con la final inédita del año pasado, en la que River venció a Boca, el estadio Monumental será recordado para siempre por ser el escenario de la primera final única en todas las ediciones de la Libertadores”

Que Lima sea el epicentro del fútbol sudamericano de aquí al 23 de noviembre es una tremenda noticia, positiva en gran parte de ella, aunque con algún tinte engañoso si solo nos quedamos con la designación de nuestra capital, que albergará la final de la Copa Libertadores entre este histórico River Plate de Marcelo Gallardo y el renacido Flamengo del portugués Jorge Jesús.

Así como el Santiago Bernabéu, escenario de innumerables leyendas, completó su envidiable existencia con la final inédita del año pasado, en la que River venció a Boca, el estadio Monumental será recordado para siempre por ser el escenario de la primera final única en todas las ediciones de la Libertadores. A falta de un equipo peruano inscrito en la base de la Copa, el coloso de Ate aparecerá como nuestro mejor embajador en la historia del máximo torneo de clubes del continente.

En estos días y próximas semanas, celebremos y vivamos como nuestra la final que se viene. Que las delegaciones de River y Flamengo, así como sus hinchas, se sientan en casa en Lima. Demostremos, al igual que en los últimos Juegos Panamericanos, que en nuestro país sobra pasión al igual que deportividad. Y hagamos todo esto sin perder la cabeza ni despegar los ojos de la realidad.

No caigamos en el mismo error de creer que por ser anfitriones de la disputa del título de la Libertadores, el fútbol ha dado grandes pasos de mejoría. Solo pensemos en la selección, su vuelta al Mundial después de 36 años y lo pobre que sigue siendo el Descentralizado en organización y nivel de los equipos.

No olvidemos que esta misma Conmebol, presidida por Alejandro Domínguez, le quitó a Perú, en mayo de este año, la sede de la final única de la Copa Sudamericana, llevándola a Asunción. Y que esta vez, al caerse las opciones de Paraguay, Uruguay y Colombia, se eligió a Lima.

“La idea de jugar finales únicas es hacer espectáculos completamente controlados, con un montón de requerimientos que la organización pueda llevar a cabo como un sistema de seguridad adecuado, logística”, indicó Gonzalo Belloso, director de Desarrollo de la Conmebol, explicando por qué nuestro país perdió la opción de tener la final de la Sudamericana. Casi seis meses después, para el máximo ente del fútbol sudamericano, la capital peruana cumple con todas las condiciones para acoger un evento mayor. Recordemos que el día de la final, en Lima se desarrollarán tres conciertos, uno de ellos el popular Vivo x el Rock 2019.

Por otro lado, es para destacar la rapidez de la FPF, liderada por Agustín Lozano, para ofrecerse como alternativa. Sin embargo, esa misma visión sería importante en el torneo local. Mientras las denuncias por malos arbitrajes, falta de pagos, dobles planillas, entre otros temas, siguen siendo una costumbre, para el presidente parece que lo único que vale es buscar albergar eventos de gran magnitud, que en casos como el Mundial Sub 17 quedan grandes. Solo esperemos que la final copera que se viene sea monumental.

Fuente: El Comercio – Julio Vizcarra Torres

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