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Seis años sin crecimiento básico

El Perú es un país esencialmente minero, como Venezuela petrolero, Argentina triguero.

Y porque la geografía comanda la economía y esta, a su vez, la política, los ciclos de crecimiento del producto y el empleo están asociados al impulso de la minería que, por cierto, podría distribuirse mejor en salarios y obras. Pero el problema de los últimos seis años es que no se han iniciado grandes y nuevos proyectos que dinamicen la economía.

Mi gobierno dejó en ejecución Las Bambas, Toromocho, las ampliaciones de Southern y de Cerro Verde por catorce mil millones de dólares. Con ello se creció hasta el 9 % anual y el régimen siguiente se benefició. Pero Humala no dejó nuevos proyectos, y ahora, en su primer año, PPK no ha dado luz verde a ninguno. Ese es el gran problema de fondo.

La minería ofrece poco empleo directo, sí, pero lo multiplica indirectamente en todo el país. Si se invierten diez mil millones de dólares, antes de extraer el mineral, el 65 % de ese monto –seis mil quinientos millones– se gasta en metal mecánica, madera, transportes, salarios, comida y alojamiento, durante cuatro o cinco años.

Y esas decenas o cientos de miles de empleos indirectos aumentan el consumo que paga impuestos con los que mejorar los servicios y hacer obras. Claro, debe optimizarse su calidad medioambiental y su relación con las comunidades, pero es y será el mayor motor del desarrollo nacional, si sus recursos se distribuyen mejor en salarios, impuestos, obras de infraestructura, educación y salud.

Es cierto que la minería no es lo único, pero es lo fundamental. Está además la pesquería, pero en menor nivel, porque la cantidad extraíble debe ser la misma cada año para garantizar su reproducción. También la gran agricultura de exportación, que da trabajo y dólares, pero después de grandes inversiones de irrigación hechas, en lo fundamental, por el Estado (Majes, Olmos, Chavimochic), que, para ello, requiere primero los impuestos de la minería. Otras actividades como construir edificios, abrir call centers, supermercados o el pequeño comercio, son dependientes de esos motores principales.

Nuestra actual situación equivale a apagar el motor de un gran barco, creyendo que con distribuir remos a los pasajeros se hace avanzar la nave. Está muy bien destrabar otros sectores, con ellos se crea empleo momentáneo, pero el país no crece sustantivamente, como ahora, hay menos riqueza por repartir y la pobreza aumenta.

Algunos piensan que se puede “tapar el sol con un dedo” y recurrir al endeudamiento. Pedir créditos como lo hizo Velasco e irse el 2021 dejando un país con la producción estancada y una mayor deuda por pagar. Sin gran inversión privada y con deuda pública se pueden hacer algunas carreteras con menos riqueza circulante o subir los sueldos públicos, pero no habrá gran crecimiento básico. Y después, tendrán que reducirse los salarios y abaratar el trabajo o, como se menciona ahora, crear “empleos de medio tiempo”. Pero esa es una bicicleta estática, un “marchar sobre el sitio”. Lenin, quien fascina a muchos, lo diría, como lo escribió en su gran propuesta rectificatoria de “El Capitalismo de Estado y el impuesto en especie”.

Se han perdido seis años, pero aún es tiempo de tomar grandes decisiones y afrontarlas con valor. A ver qué nos trae el 28.

Fuente: Diario Expreso – Alan García Pérez – exPresidente de la República

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