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Río Rímac envenenado con metales pesados

Cinco comunidades campesinas ubicadas en la cuenca del río viven azotadas por la contaminación de aguas y suelos. Relaves del cerro Tamboraque se encuentran al borde del colapso. De precipitarse, 12 millones de limeños consumirían agua totalmente contaminada.

“No hay aire limpio, ni tierra limpia, ni agua limpia. La salud de nuestras familias está perjudicada. Los campesinos no pueden morir así, en completo abandono”, exclamó Genaro Aguilar, representante de San Mateo Huanchor, una comunidad campesina ubicada en el kilómetro 95 de la carretera central, en la margen derecha del río Rímac.

San Mateo es hogar de la minera Lizandro Proaño, causante de graves impactos ambientales en la zona durante más de ochenta años. San Mateo es solamente una de las cuatro comunidades campesinas ubicadas en la cuenca alta del también llamado “Río Hablador”.

Le acompañan San Antonio, Viso y Chicla.

Todas tienen algo en común: la destrucción del medio ambiente, producto de los depósitos de residuos producidos por operaciones mineras, abandonadas o inactivas, constituyéndose en un peligro para la salud de una comunidad.

En el caso de la cuenca del río Rímac, el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) ha identificado 17 relaves mineros, donde se almacenan toneladas de residuos de aluminio, arsénico, cadmio, plomo, entre otros metales.

Tamboraque: Un peligro latente que no debe ser ignorado.

El caso más notorio en materia de riesgo por relaves mineros está localizado en el cerro Tamboraque, ubicado en San Mateo. Este lugar alberga 638 mil toneladas de residuos tóxicos de oro, zinc, plomo, cobre y plata.  Mediante el DS. 050/PCM/2008 estos relaves tóxicos fueron declarados en emergencia, debido a que, si se precipitan al río Rímac, este podría quedar contaminado de manera letal.

“Toda esa agua desemboca al Río Rímac, por lo que transportaría todos los metales tóxicos a nuestra capital. Sería lamentable que los doce millones de limeños consuman esa agua”, advirtió Genaro Aguilar.

La ingeniera Paula Meza de la Comisión Episcopal de Acción Social, constató que el agua y los suelos de todas las comunidades campesinas ubicadas en la cuenca del río Rímac están contaminadas con manganeso y advirtió que una precipitación de los relaves de Tamboraque sería extremadamente riesgoso.

“Tamboraque está cubierto por una geomembrana. Nosotros hemos pasado por la carretera y hemos comprobado que esta geomembrana está llena de agujeros. Ante este peligro, ¿estas geomembranas de verdad nos protegerán de una catástrofe?”, se preguntó Meza.

Peligro de huaicos y deslizamientos.

Durante muchos años el fenómeno del Niño ha provocado una serie de lluvias torrenciales, huaicos y deslizamientos de tierra en el país. Uno de los desastres más emblemáticos ocurrió el 16 de agosto de 2011. Se trató de un deslizamiento de envergadura que tuvo lugar en el Cerro Pucruchacra, ubicado en el distrito de San Mateo de Huanchor.

Dicho antecedente ha encendido las alarmas de las poblaciones campesinas, cuyos habitantes son conscientes de la severidad y frecuencia de estos peligros geológicos. Si estos no pueden ser identificados y atendidos a tiempo, los riesgos podrían transformarse en calamidades.

Índices mortales.

Según un informe técnico presentado por diferentes organizaciones ambientales de la sociedad civil, en el suelo de la subcuenca Aruri y la quebrada Chinchán, ubicados ambos en la zona alta del río Rímac, se ha encontrado una presencia alarmante de metales como aluminio, antimonio, berilio, cerio, cobre, cromo, estaño, estroncio, fósforo, hierro, litio, magnesio, manganeso, níquel, talio, titanio, vanadio y zinc.

Asimismo, en el agua se localizó arsénico, cadmio, manganeso y plomo, los cuales son extremadamente tóxicos y amenazan a la salud de las personas, animales y plantas del lugar.

En muchos de los casos los índices sobrepasan los estándares de calidad ambiental (ECA) establecidos por la norma peruana. Por ejemplo, en el río Rímac cerca a la entrada a Casapalca, el sulfato posee un valor de 312.2 mg/L, siendo el ECA 250mg/L. El zinc por su parte tiene presencia al pie del relave Millotingo con un valor de 3.08mg/L, siendo el ECA establecido 3mg/L.

Ticticocha: La madre del río hablador en peligro.

Ticticocha, laguna altoandina ubicada en el distrito de Chicla, es el lugar en donde nace el río Rímac. A pesar de que la laguna era conocida por tener niveles bastantes bajos en metales pesados, con el pasar de los años se han ido incrementando.

Miriam Vásquez, representante de Sedapal, informó que el arsénico está cada vez más presente en la naciente de Ticticocha y lamenta que todo el trayecto continuará contaminándose debido a la falta de prevención.

“Los niveles de arsénico se incrementan cada vez más, sobre todo en la zona de Aruri. Si seguimos bajando hacia las zonas de Tamboraque y Viso los niveles continúan subiendo”, puntualizó.

Prevención desde el Congreso.

La congresista de Nuevo Perú, Marisa Glave, viene realizando junto con un grupo de entidades ambientalistas, un proceso de fiscalización a la situación de los pasivos ambientales desde 2017.

Glave aseguró que en Tamboraque muchas veces no se identifica a los responsables de rendir cuentas mediante el Plan de Cierre, un mecanismo que identifica y cuantifica los impactos ambientales negativos al momento del cierre de una actividad minera. Frente a esto, planteó un proyecto de ley para sancionar a los responsables que no presenten esta herramienta.

“Si algún actor del sector tiene pendiente una remediación o un Plan de Cierre, quedará impedido de solicitar nuevos petitorios mineros y explotar cualquier unidad minera, ya sea como concesionario o adquiriente”, propuso.

“De los 245 pasivos mineros ubicados en las comunidades de San Mateo y Chicla, solamente el 10% tiene fiscalización e instrumento de Cierre aprobado. ¿Qué paso con el 90% restante? Es urgente que las autoridades hagan algo al respecto”, agregó Glave.

Otras regiones: En Cajamarca es peor.

De otro lado, el presidente de la comisión de Ambiente y Pueblos Andinos del Congreso, Marco Arana, conversó con “Señal Alternativa” y afirmó que la situación en Cajamarca, región a la que representa, es aún más crítica.

“Hay informes sobre presencia de metales pesados en los organismos de las personas, sobre todo en la provincia de Hualgayoc, que es donde mayor afectación hay”, puntualizó.

En Cajamarca se han identificado 1,020 pasivos ambientales de los cuales, solamente 499 de ellos cuentan con un Plan de Cierre. Las consecuencias son trágicas: movilización de elementos tóxicos en los ríos, contaminación de los suelos y el deterioro de la salud de la población.

Escribe: Raúl Moreno – Reportero

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