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Reflexiones sobre el mensaje por 28 de julio

El mensaje del 28 de Julio es una institución en el Perú. Cada aniversario patrio los peruanos quedamos atentos a las palabras del Presidente de la República. No solo se informa de lo que se ha hecho, sino de lo por hacer. En cada oportunidad se marcan derroteros con cifras relacionadas a inversiones, indicadores y proyectos de interés nacional.

Pero este 28 de Julio del 2017 el presidente inicio su mensaje al país, un día antes, el 27 de Julio, y no ante el Congreso de la República, sino en palacio de gobierno con la juramentación de sus “nuevas” ministras. Cambiar a Cayetana Aljovín del Midis a Energía y Minas, pasar a Fiorella Molinelli del vice ministerio de vivienda –a donde fue luego del escándalo por Chinchero- al Midis, y entregar el ministerio de la mujer a su congresista Ana María Choquehuanca, no representan realmente cambios sustanciales.

No son los cambios que se esperaban ni los que todas las encuestas y la calle pedían. Salud, Educación, Interior, Cultura, Agricultura y Justicia, por decir lo menos, eran parte de la expectativa. Pero, no pasó nada y se quedaron. Parece, en verdad, un enroque, un cambio de sillas o un reacomodo. El caso de Molinelli es sensible, porque más allá de sus pergaminos personales y profesionales carga el pasivo de la firma de la adenda con Kuntur Wasi por el aeropuerto de Chinchero. Es una apuesta realmente arriesgada la de PPK, si cree que será fácil cambiar la percepción que, en esa adenda y en ese contrato, hubo solo un sano interés en beneficio de los cusqueños.

Así que, escuchar la hora y quince minutos del mensaje a la Nación del presidente el 28, ha sido como estar en esa juramentación del 27. Nada de lo esperado, nada de lo pedido y nada que nos haga imaginar que se producirá un cambio sustancial -para bien- en el manejo del país.

Hay tres anuncios que vale la pena revisar.

El primero: PPK se disculpó por subestimar el esfuerzo que requiere reactivar la economía.

Y parece obvio luego de la tremenda frustración de tener, se supone, al mejor economista del país a cargo de la conducción nacional y ofrecer resultados económicos tan magros. Tanto que el economista Juan Mendoza, retratando lo que está ocurriendo ha dicho que este primer año de Pedro Pablo Kuczynski más parece el sexto año de Ollanta Humala. Prácticamente todos los motores de la economía están apagados. Inversión privada en retroceso, inversión pública en caída, consumo interno decrece y salvo las exportaciones, que ven algo de luz al final del túnel, las cosas no marchan bien. El PBI apenas superará al 2% este año.

El segundo: PPK criticó al gobierno de Ollanta Humala.

La pregunta que muchos se hacen es ¿Quién –por parte del gobierno- estuvo en las comisiones de transferencia el año pasado que, lejos de prevenir al presidente de los enormes pasivos que recibía del gobierno nacionalista, decidió callar? El hecho es que PPK reconoció esta vez: “Hace un año, la recaudación tributaria estaba bajando. Medidas discutibles, dictadas al final del gobierno anterior, hicieron que la evasión del IGV subiera a cifras inusitadas”. Asimismo, acusó a la gestión de Humala de haber contratado a cerca de 50 mil nuevos funcionarios. “Esta mayor planilla burocrática, en vez de agilizar, obstaculizó la inversión pública”. ¿Por qué lo dijo recién ahora, un año después, si todo eso se sabía y de manera escandalosa?

El tercero: PPK resaltó el diálogo.

El presidente dijo: “Una democracia requiere de diálogo entre sus fuerzas políticas. Por ello, en las últimas semanas, hemos reiniciado el diálogo con las que se hallan representadas en el Congreso. Continuaremos en esa senda en búsqueda de consensos”. Importante que el presidente valore el diálogo, pero no basta la reunión con Keiko o con algunas bancadas, es necesario institucionalizarlo para generar consensos. Para ello el gobierno debe dejar la escopeta de dos cañones que ha venido usando; hablando de diálogo por un lado y enviando a sus ejércitos de trolles –por el otro- a insultar a los que no lo aplauden.

En general, un discurso que no pone el dedo sobre las grandes reformas estructurales que el país requiere. Nada sobre la reforma electoral, reforma tributaria, reforma laboral, reforma de salud ni de educación. ¿Cambiará la vida de los peruanos a partir de lo dicho por el presidente? ¿Se encenderán los motores de la economía? ¿Acertará esta vez PPK? Las respuestas se las dejo a ustedes.

Lo cierto es que así arrancamos el segundo año del gobierno de Peruanos por el Kambio. Con un gabinete agotado y un premier con doble horario de trabajo –porque Zavala también es ministro de economía- que complica su ya maratónica labor frente a la PCM.

Winston Churchill dijo: “La historia será buena conmigo, porque tengo la intención de escribirla”. ¿Qué hará qué recordemos a este gobierno y sus ministros? ¿Qué páginas de la historia escribirán? Si ya perdió un año ¿Cómo asegurar que no ocurra lo mismo en los próximos cuatro?

Escribe: Alfonso Baella Herrera – periodista

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