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Puno: Samán un pueblo que supera la pobreza

Con ayuda de FONCODES han implementado prácticas higiénicas saludables y cocinas mejoradas

A 3,829 metros de altura, se ubica el distrito de Samán, en la región Puno. Se trata de un pueblo con altos indicadores de pobreza, pero los habitantes de esa jurisdicción han superado el drama de vivir en condiciones nocivas, poniendo en práctica la voluntad y la perseverancia para gestionar la intervención del Estado.

Proyecto ha impulsado prácticas higiénicas saludables en el pueblo de Samán.

Norma Chipana Adco, es una de las 400 beneficiarias del proyecto Haku Wiñay de Foncodes en Samán, distrito ubicado en la provincia de Azángaro, en Puno, ella prepara diariamente sus alimentos en su cocina mejorada. Una alternativa limpia que le permitió ahorrar tiempo y plata, además son renovables.

“Yo antes me cocinaba en “quncha” (fogón) hacía mucho humo, me hacía arder los ojos”, refiere Norma Chipana, en su idioma nativo el quechua, mientras atiza su novísima cocina mejorada, que le permite vivir limpio y seguro.

El humo gris que nublaba su pequeña vivienda ya no es parte de su rutina, se siente aliviada y feliz. Los gases tóxicos con que tenía que lidiar es parte del pasado, ya no sufrirá más de infecciones respiratorias.

Mientras, que el caso de Eloy Mamani León es más conmovedor “mi hermano y primo fallecieron”, narra muy acongojado, indicando que la cocina tradicional que tenían generaba mucho humo, eso era perjudicial para la salud de él y de su familia.

 “Siempre quise tener una cocina mejorada, no emana humo además nos calienta”, comenta Eloy, paralelamente realiza los últimos retoques de su cocina hecho de ladrillo y arcilla refinada.

Las familias rurales de Samán no solamente han mejorado sus condiciones de vida, sino también, han puesto en práctica los hábitos de lavado de manos y consumo de agua segura. Eso les permite vivir saludablemente.

“El agua para beber tiene que estar hervida y sin azúcar”, manifiesta Claudio Retamoso Apaza. Coge la jarra con agua, echa en un vaso de vidrio y le da de beber a su esposa. La pareja de esposos cumple sagradamente las recomendaciones de los capacitadores de salud.

En la zona no existe servicio de agua potable, el agua que consumen lo sacan de pozos de una profundidad de 10 metros, obligatoriamente tienen que hervirlos para evitar enfermedades estomacales en sus menores hijos. “El agua es vida y tiene propiedades curativas”, recomienda Claudio Retamozo.

Cocinas bonitas, limpias y sanas para vivir mejor, eso es lo tienen las 400 familias beneficiarias del proyecto Haku Wiñay, Núcleo Ejecutor Central Samán, que comprende los centros poblados de Tambo Santa Clara, Accarapisco, Machaca Isla y Muni Chico.

Fuente: Andina

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