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Peaje de Puente Piedra sigue generando caos e incomodidad en Lima Norte

Vecinos y transportistas se mostraron fastidiados por pagar S/. 5.30 en casetas de la Panamericana Norte. Representantes de asociaciones civiles proponen anular el contrato con la empresa Rutas de Lima.

“¡Ya no podemos seguir pagando esa cantidad! ¡Peaje nunca más!”, exclamó enérgico Donato Díaz, candidato a la alcaldía de Puente Piedra, distrito cuyos vecinos y transportistas que transitan por la carretera Panamericana Norte tienen que resignarse a pagar un peaje de 5 soles 30 centavos si pretenden trasladarse hacia el sur.

Malestar para la población de Lima Norte.

Representantes de asociaciones civiles afirmaron que el cobro del peaje ocasiona el caos en la carretera. Los carriles están reducidos para aquellos que se movilicen de Puente Piedra hacia el sur, lo que provoca que una persona demore aproximadamente 10 minutos en pasar dicho control. Los vecinos han denunciado que en hora punta el tráfico se convierte en un auténtico vía crucis.

No hay escapatoria.

Puente Piedra posee 35 puntos críticos, pero aun así no tiene vías alternas. Varias pistas de acceso a la Panamericana Norte están bloqueadas con muros de contención. La situación empeora si se trata de camiones de bomberos o ambulancias.

Así comenzó este flagelo.

Todo comenzó en enero de 2013, cuando la Municipalidad de Lima firmó un convenio con la concesionaria Rutas de Lima, empresa a la que se le entregó la administración de los peajes.

En ese entonces el costo de dicho peaje era de 2 soles 50 centavos, pero transcurrida una semana, sorpresivamente el precio subió a 3 soles. La alcaldesa en aquel periodo, Susana Villarán, se justificó diciendo que el incremento obedecía al pago del Impuesto General a la Venta (IGV).

Esto ocasionó que un grupo de ciudadanos marcharan desde la Plaza de Armas de Puente Piedra hasta la urbanización Shangrila haciendo un llamado a los burgomaestres de ese entonces, tanto de Lima Susana Villarán como de Puente Piedra Esteban Monzón, de ese entonces a que revisen el contrato.

No obstante, ninguno de los manifestantes recibió respuesta alguna. Por el contrario, el peaje fue subiendo cada vez más hasta llegar a costar 5 soles, acarreando con ello una gran incomodidad tanto para vecinos como para transportistas de Puente Piedra y de todo Lima Norte. Lo peor estaba también por venir.

Protestas violentas.

El contrato indicaba que a partir del 1 de enero de 2017 se iba a instalar un peaje de retorno, lo que significó la gota que derramó el vaso para muchas asociaciones civiles y el inicio de una ola de protestas violentas.

Ismael Norberto Ulfe, secretario de economía del Frente de Defensa de los Pueblos de Lima Norte (Fredip), nos detalló el impacto de aquellas movilizaciones donde cientos de vecinos y transportistas de Puente Piedra, Ancón, Santa Rosa y Ventanilla expresaron de feroz manera su descontento.

“Aquel incremento constituyó la más grande provocación que Rutas de Lima nos hizo. La población indignada destruyó las casetas y muchos de los manifestantes expusieron valientemente su vida para enfrentarse a la policía cuando esta venía a llevarse a los jóvenes y ancianos”, enfatizó.

“Pero no se actuó con violencia porque sí. Después de aquel 5 de enero de 2017 presentamos documentos y pedimos un diálogo con las autoridades. ¡Nadie nos abrió la puerta! El alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio simplemente no quería, indignando aún más a la población de Lima Norte”, añadió enérgico el representante del Fredip.

El saldo de aquella protesta tuvo como resultado la cifra de 18 detenidos y procesos penales que hasta hoy se les sigue a varios dirigentes.

Continuaron los reclamos.

El 11 de enero de 2017 la municipalidad acordó con la empresa suspender el peaje por 30 días. Ante el rechazo de las asociaciones civiles, cuya exigencia era la nulidad total, se convocó a una segunda manifestación que tuvo como resultado 68 detenidos.

Ante los hechos, el 17 de aquel mes el alcalde Luis Castañeda Lossio anunció que el peaje se cancelaba. Sin embargo, el regidor de la Municipalidad Puente Piedra, Guillermo Ramos, dijo a “Señal Alternativa” que el lugar hasta el día de hoy está prácticamente obstaculizado, provocando que la esa zona de la Panamericana se convierta en un cuello de botella.

Congreso intervendrá para anular el contrato.

La congresista Yeni Vilcatoma explicó que la Municipalidad de Lima tiene la potestad de resolver de manera unilateral el contrato con Rutas de Lima en caso atente contra el interés público, según el artículo 17.7 de dicho convenio.

Ella asevera que el contrato ha sido planificado para colocar estratégicamente las casetas donde existe mayor índice de movilización.

“Ahora resulta que los ciudadanos estamos enjaulados. No podemos desplazarnos libremente porque no se ha ejecutado obras para hacer vías alternas. Tenemos que buscar la nulidad de esos peajes”, sostuvo.

Vilcatoma también calificó como un “robo al bolsillo de la economía de los más pobres” el cobro de los peajes tanto en Puente Piedra, como en la autopista Ramiro Prialé.

“La administración de Villarán no le cargó el costo al Estado o a las arcas de la municipalidad, sino a los bolsillos de los ciudadanos. Si cumplimos el artículo 17.7 del contrato y se hiciera la liquidación, se debe realizar un nuevo concurso para que gane una empresa que cobre lo justo”, consideró la legisladora en caso el contrato quedará resuelto por parte de la municipalidad.

Compensaciones económicas

Cabe señalar que en el contrato se consigna una cláusula que obliga a la municipalidad a compensar económicamente a Rutas de Lima en caso se desarrolle una protesta social que impida el cobro de peajes. Vilcatoma calificó esta disposición como un “acto de corrupción”.

Corredores complementarios también en el ojo de la tormenta.

De otro lado, el técnico administrativo de la Confederación de Empresas de Transporte (CONET), Julio Rau Rau, comentó que los corredores complementarios que forman parte del Sistema Integrado de Transporte se convertirán en un monopolio y perjudicarán a los vecinos de Lima Norte y San Juan de Lurigancho.

“Antes en San Juan de Lurigancho existían líneas que transportaban pasajeros hacia los distritos de Lima Norte. Hoy en día con los corredores complementarios solo se puede ir hacia el Centro de Lima o hasta la avenida Javier Prado”, indicó.

Rau Rau agregó que varios buses de empresas formales están siendo utilizados como alimentadores de manera informal.

Escribe: Raúl Moreno – reportero

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