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Parapanamericanos Lima 2019: Venciendo a la adversidad, impresionante inauguración

Estadio Nacional se inundó de emociones y esperanzas

El espectáculo artístico que tuvo lugar en la inauguración de los Juegos Parapanamericanos Lima 2019 fue un mensaje de esperanza y aliento a la capacidad de sobreponerse a lo adverso, una característica propia de los deportistas y más aún de los paradeportistas.

La producción y el elenco artístico se inspiró en la época pre inca estuvo compuesto por 500 personas, 50 de ellas con alguna discapacidad, quienes lucieron 600 trajes confeccionados para la ocasión.

La coreografía empieza cuando personajes dorados emergen de un tótem inspirado en el obelisco Tello, escultura de piedra de la cultura Chavín, simbolizando así la simbiosis de la vida misma y la interconexión entre los seres humanos.

Dos niños con discapacidad -Jheremy Alejos Pérez, de 10 años y quien camina con muletas, y Piero Guidiche Montes, de 13 años, con dificultad de movimiento- sobresalen en medio de todos y son dejados solos a los pies del tótem a la vez que van haciéndose amigos.

Parapanamericanos

Pero de pronto empieza el laberinto, que simboliza los obstáculos y las dificultades, y en el cual los pequeños personajes se ayudan mutuamente para superar los problemas y reforzar su amistad.

De pronto asoma el caos, el laberinto se transforma en ríos de fuego y lava, y una catástrofe natural amenaza la supervivencia humana. Los niños son rescatados y llevados por personajes adultos en direcciones contrarias, contra su voluntad.

Minutos después, una línea de luz viaja desde la cima del tótem hasta abajo anuncia la esperanza. La luz crea una galaxia que lentamente se transforma en las líneas de Nazca, geoglifos formados por incisiones en los suelos del desierto de Ica.

Una coreografía futurista y vanguardista crea posteriormente un horizonte luminoso para la humanidad y el elenco de actores se vuelve testigo de una nueva era.

Finalmente, se abre paso a la victoria, en la cual los artistas participan en una coreografía que representa los juegos y la competición. Al final de las competencias quedan dos finalistas: los dos niños ahora son adultos -Marco Antonio Morán (16) y José Díaz Quispe (24)- y se reconocen como aquellos niños separados tiempo atrás.

Ellos, según la historia, enfrentan la última competición: escalar -pese a sus problemas de discapacidad- la cima del tótem mientras son alentados por el elenco y los atletas. En el último momento alcanzan la cima al mismo tiempo y se abrazan para alegría de todos los presentes. La meta ha sido alcanzada.

Fuente: Andina

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