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Nuevo gabinete ministerial

El Congreso de la República, el 14 de setiembre pasado, ha “rechazado la cuestión de confianza” no solamente al Presidente del Consejo de Ministros, sino a todo el gabinete. Sería deshonesto que algunos de los ministros a quienes se les ha quitado la confianza vuelvan a jurar como tales. Sin embargo, la honestidad y otros valores éticos son lo que más falta en el Perú.

Es extraña la costumbre política en nuestro país, por cuanto hoy censuran o quitan la confianza a un ministro y mañana vuelve a ser ministro. El texto literal de la Constitución no lo prohíbe, pero su espíritu sí, pues la Ley Fundamental sanciona las malas costumbres y alienta la moral social.

La educación, salud, justicia, seguridad ciudadana, infraestructura son de pésima calidad, pero no sentimos ninguna vergüenza de gritar a los cuatro vientos que tal o cual personaje ha sido o es un “ministro de lujo”.

Es conveniente que Congreso y Ejecutivo, juntos o separados, ejerzan sus atribuciones constitucionales con miras a la satisfacción del interés general, porque para eso han sido elegidos.

Hay que enfrentar a la corrupción decididamente, todos los que han participado en adendas a los contratos celebrados por el Estado con el fin de llenarse los bolsillos no pueden estar ejerciendo el poder; el que protege o aboga por los corruptos no es persona decente; no se puede evitar acciones violentas sin combatir sus causas, porque no es ético y es desconocer la historia de la humanidad; no se puede decir que la corrupción no es el principal problema del Estado, porque ello es querer tapar el sol con un dedo; no todos los que laboran en organismos internacionales son capaces y honestos, porque si lo son que nombren Primer Ministro a Saavedra o a Nadine. No prosigo para no herir los delicados oídos de muchas personas “decentes”.

Escribe: Aníbal Torres Vásquez – abogado

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