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Ministra con “presión alta”

La ministra de Salud ingresó con bombos y platillos como otros de los ministros del actual gobierno. El 30 de Julio del 2016, recién nombrada, anunció, con mucha audacia, que trabajaría para reducir los tiempos de espera en los hospitales y mejorar la calidad de la atención. Afirmó que se puede gestionar de forma más simple y así evitar la pérdida de la fe de la población en el servicio de salud.

A los pocos meses de su asunción estalla el caso Moreno y además vimos la personalidad de la actual ministra y su gusto por la presencia mediática y fotográfica, mientras contemplábamos la bomba de tiempo que es el sector Salud. Observamos cómo una interpretación tan sesgada de la realidad que transcurre en el norte, la llevó a afirmar que lo que viven los peruanos en esa zona a causa del dengue, era un psicosocial. Ya golpeada dicha región, comete este error demostrando falta de sensibilidad social y sobre todo una gran deshumanización, paradójicamente, aquello de lo que tanto hablamos los médicos.

Ahora se cierne sobre ella un problema aún mayor. Con el SIS ya desfinanciado y los plantones que se vienen dando sin que se vean reflejos claros por parte de la ministra y tampoco del Congreso, con algunos hospitales cuyos directores no saben cómo gestionar su presupuesto y otros sin presupuestos adecuados, a los que además se les quita la posibilidad de gestionarlos como clínicas. Conocemos “la política del perro del hortelano”. Probablemente el principio sea el correcto y las instituciones estatales deban servir a los asegurados o población de escasos recursos, y quien pueda pagar una consulta, deba ir a un centro privado y no a uno público, utilizando recursos de todos los peruanos.

Sin embargo, este corte ha generado un enfrentamiento con el sector Salud, que solo daña a su gestión y al actual gobierno. Tenemos hospitales a nivel nacional con deudas de 500 millones de soles. Hospitales de gran importancia, como Cayetano Heredia y 2 de Mayo, inclusive tuvieron que cerrar servicios por los compromisos de pago que el SIS mantiene con sus establecimientos de alrededor 15 millones de soles. Si vemos un SIS desfinanciado e ineficiente, no puede cortarse el ingreso por clínicas de forma tan radical en los hospitales, ya que genera enfrentamientos innecesarios, pero sobre todo una desatención a las personas para cuyo beneficio fue creado el programa.

A la ministra parece que le gana la vanidad y no acude a las comisiones del Congreso para aclarar estos y otros temas más y peor aún, la Comisión de Salud es muy condescendiente al aceptarle, como lo hizo el 4 de mayo, que respondiera con posteridad y por escrito el pliego de preguntas, sin mostrar insistencia o hacer este hecho de conocimiento público.

Escribe: Dr. Diego Marcos A. – Exitosa Noticias

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