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Miles de compradores abarrotan Mesa Redonda, implementan sistemas de seguridad

ya «no cabe ni un alfiler» a pocos días de Navidad, masiva afluencia de compradores, vendedores y estibadores la hace intransitable e insegura

A nueve días de la fiesta de Navidad, en el emporio comercial de Mesa Redonda no cabe un alfiler por la cantidad de vendedores y compradores que ocupan las calles y las vuelven intransitables e inseguras.

Llegan de diversos distritos de Lima Metropolitana y de diferentes rincones del país para comprar árboles navideños, adornos, nacimientos completos, manteles navideños o útiles de cocina para preparar la cena navideña como Dios manda, y, por supuesto, juguetes.

Mesa Redonda crece en volumen de consumidores, pero no en espacio, que cada vez es más amenazado por vendedores ambulantes que justifican su informalidad en la necesidad de mantener a sus familias y falta de dinero.

Aun así, y a pesar del desorden e inseguridad que generan cercanas las celebraciones navideñas y de fin de año, la afluencia es masiva porque allí se puede encontrar diversidad de juguetes y adornos para el hogar a módicos precios. 

Las familias

Los negocios iniciaron la campaña de fin de año a mediados de octubre. Desde esa fecha y por estos días son los comerciantes mayoristas y las familias interesadas en preparar su hogar para la celebración quienes acuden a comprar prioritariamente.

Le ocurrió a Marlene Castro, de San Juan de Lurigancho quién llegó con ilusión a Mesa Redonda para comprar estrellas amarillas y rojas que colgará en su árbol de Navidad, pero el desorden que provocan los ambulantes extendidos sobre las pistas de las calles Cusco, Ayacucho, Puno, Andahuaylas, entre otras, demora su compra y eso la agota.

En cambio, Jazmín Paredes, vecina de Ate se tomó todo el día con su familia: su pequeño hijo, su mamá, hermanos y sobrino pues encuentran que visitar cada tienda, mirar, comparar precios y luego comprar lo que más les gusta para su casa los une y alegra. “La próxima semana vendremos para comprar los regalos”, anuncia esta joven madre.

Zoila de Moreno, otra compradora, visita Mesa Redonda después de mucho tiempo, pero dice que todo está caro para sus bolsillos. Hay mucha gente – afirma- y es insoportable estar allí. Los enfrentamientos entre vendedores informales, el serenazgo de Lima y la Policía Nacional son peligrosos y crean inseguridad y desorden. 

Comerciantes

Se calcula que, en el ámbito de Mesa Redonda, cercado por la avenida Abancay, los jirones Amazonas y Conchucos, y la avenida Nicolás de Piérola la Municipalidad de Lima ha otorgado más de 18,000 licencias de funcionamiento durante los últimos años, a pesar de que los establecimientos comerciales superan los 50,000.

Sin embargo, el comercio formal puede crecer en esta época del año. Luinelli Escarabajor, joven venezolana, señala que en estos momentos la venta es para comerciantes mayoristas de todo el país, pero cuando se acerca más la Navidad son minoristas quienes acuden a las tiendas de juguetes.

Mesa Redonda

En el negocio de Doña Olga -donde ofrece productos de aluminio, bolsitas con imágenes navideñas para envolver los regalos además de artículos de limpieza- la clientela aumenta lentamente a diferencia de otros años, a pesar de ubicarse en jirón Paruro desde hace tres décadas.

Tal vez porque para llegar allí es necesario atravesar una fila de vendedores ambulantes que cada vez que sienten los pasos del personal de fiscalización de la comuna limeña. Son los vendedores informales que también llegan de diversos lugares de la capital y el país para recuperarse, y venden desde trigo y choclo, comida al paso hasta juguetes y adornos de Navidad.

Entre los negocios establecidos, al Salón Chef, un restaurante familiar que desde hace 20 años ofrece platos a los sibaritas de la comida criolla y oriental, el uso del celular para pedir comida a casa está afectando un poco las cuentas. Sin embargo, cuenta el dueño, Dennis Yon, las ventas aumentan un 30 % durante estas festividades.

Ambulantes

Los vendedores ambulantes aumentan, son parte de esa gran estampa de personajes que pueblan Mesa Redonda. Como Carlos Hidalgo de Chanchamayo, La Merced, que desde hace tres años ocupa un lugar en las pistas o veredas del emporio para ofrecer manteles navideños.

O María Quispe, que vende su combinado de tallarín con ceviche y arroz con mariscos desde hace 10 años, pero hasta ahora no se formaliza, a diferencia de Carlos Cóndor Diego, estibador desde hace 32 años e integrante de una asociación que ya lo formalizó. 

Este trabajador se dedica hoy a trasladar hacia las movilidades o agencias de viajes cercanas, los juguetes que compran los comerciantes mayoristas provincianos. Se queja del desorden y espera que más temprano que tarde la razón gane para beneficio de los clientes.

Fuente: Andina

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