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Maltratos, abusos y arbitrariedades en el CAL

Era de esperarse que las elecciones en el CAL fueran como han sido: desordenadas y mal planificadas, que se maltratara a los miembros de la orden y que, además, diéramos un espectáculo bochornoso hacia fuera; pero ha sido doblemente peor. Nunca antes se había visto lo que sucedió.

No podría ser de otro modo, cuando se han exhibido dos años de falta de criterio y de capacidad en la gestión, dos años de vergonzosas expresiones, tal como falsedades en los procesos o multas a rabiar por tanto desatino.

El acto electoral, siguió las mismas huellas trazadas: colas innumerables, descuido e incumplimientos normativos, abusos y vivezas de algunos competidores. Ni el ONPE antes ni la Notaria, durante las elecciones, quisieron ser parte de las insensateces y se retiraron.

La cereza fue que, luego de soportar todo en silencio, quienes no lograron el respaldo mayoritario de los abogados, recurrieron al viejo expediente de unirse para pedir la nulidad de las elecciones, recogiendo errores y anécdotas negativas. Es decir, solo piensan en ellos y quieren someter a todos los abogados a nuevos maltratos.

La mala noticia, para los malos perdedores, es que electoralmente no caben las nulidades ante los solos incumplimientos y transgresiones normativas, por muchas que fueran, dado que las nulidades solo caben cuando se considera que la voluntad mayoritaria de los electores, habría sido alterada. Y de esto último, no hay prueba alguna.

Los autos “organizados” de última hora, para el caballazo, no pudieron hacer nada mejor que sorprender a un miembro de la Junta de Vigilancia, que sin facultades optó, parece que, por miedo, a declarar nulas las elecciones. Tema que pasará al anecdotario de los chistes tristes.

Aparentemente, la Decana colaboró con lo suyo, ingresando a un aula interrumpiendo al acto electoral de dos mesas, durante minutos, o pretendiendo también ingresar y decidir, donde no puede, porque todo lo electoral solo atañe al Comité Electoral y a nadie más.

De las actas en manos de personeros, era evidente que ganaba el doctor Villa Stein y en segundo lugar quedaba César Castañeda, que serán quienes deben ir a la segunda vuelta, pues Villa Stein no logró el 50% más uno de los votos, necesario para tener un ganador en primera vuelta.

El hecho es que pésimos consejeros, ante un Comité Electoral inexperto, pretendieron que solo se contabilizaran los votos de Villa Stein y Castañeda, y pretendieron dar como ganador a Villa Stein, contrariando el estatuto de la orden groseramente.

Lo triste es que además, se ha llamado a asamblea, porque existirían intereses de manipular la segunda vuelta, cosa que no podemos permitir los abogados y también hay quienes pretenden que la asamblea sea la que altere el calendario electoral: es decir se quiere que cuarenta, decidan por 50,000 ¿Puede escucharse algo más absurdo?

Escribe: Pedro Angulo – Abogado y exdecano del CAL

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