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Los alcaldes en primera línea en la lucha contra la Covid-19

Evaluamos la gestión social antes que la de resultados, por una simple razón, fue la paralización del Estado que frenó en todos sus sectores, las actividades económicas del país para poder enfrentar la emergencia sanitaria.

Todo suma nada resta, para atender las necesidades de la población básicamente en alimentos y medicinas, como si estuviéramos en una guerra no declarada y se tenía que enfrentar un enemigo invisible pero mortal. Las falencias del Estado saltaron a la vista de inmediato, con una infraestructura hospitalaria muy debilitada, profesionales de la salud desorientados al no saber cómo enfrentar la pandemia de la Covid-19 y lo más grave, la corrupción que envolvió todas las acciones del Estado en está emergencia sanitaria.

Es aquí, que estimo que los alcaldes del Perú, se pusieron al hombro en la primera etapa las atenciones de emergencia para dar alimentos a las familias vulnerables sobre todo, a las asentadas en las zonas marginales de Lima metropolitana.

Desde este punto de vista, vamos resaltando, lo bueno, que contra viento y marea, es  la labor desempeñada por los alcaldes del país, quienes, desde el inicio de la declaratoria de la emergencia nacional estuvieron en primera línea organizando y asistiendo a su población para enfrentar la pandemia que nos deja miles de fallecidos por el contagio Covid-19. Ha sido una etapa muy dolorosa y difícil.

Resaltar en primer lugar a los alcaldes que en diversos distritos de Lima estuvieron enfrentando la Covid-19 con entereza y valía, a pesar que cayeron contagiados, recuperados de la salud, volvieron a la brega para servir a sus pobladores, entre ellos puedo mencionar a los señores alcaldes de Ancón, San Martín de Porres, Santa Rosa, Comas, Independencia, Los Olivos, Chaclacayo, Miraflores, Pachacamac, San Juan de Miraflores, Punta Negra, entre otros más. Hubo un alcalde que perdió la vida, lo cual lamentamos, don Luis Chauca Navarro, alcalde de Pucusana, quien falleció a causa del Covid-19;  casos estos que no pueden pasar desapercibidos, junto a ellos, habían otros alcaldes que tuvieron mejor suerte y no se contagiaron como el de Ate, Lurín y Carabayllo, quienes hasta ahora, recorren sus territorios llevando ayuda alimentaria que tanto necesitan las familias vulnerables cuyas cabezas de familia producto de la pandemia han perdido sus trabajos.

Ha sido un año duro para las gestiones municipales en lo que es ejecución de inversiones, recaudación y crecimiento de morosidad, talleres de Presupuesto Participativo paralizados, cumplimiento de metas, transferencias de recursos en todos los sectores, es decir, todos los indicadores han sido para bajo, en forma por demás notoria, debido a la emergencia sanitaria.

Lo malo, han sido los niveles de corrupción en lo que han terminado envueltos funcionarios municipales quienes no estuvieron a la altura por ejemplo cuando el Gobierno transfirió importantes recursos para la adquisición de canastas básicas de víveres para familias vulnerables. Hubo muchos errores, es cierto, pero la pandemia recién empezaba y el desconcierto era tremendo y de esta situación al parecer según sendos informes de la Contraloría, hubo actos ilícitos que las instancias pertinentes vienen investigando para sancionar a sus responsables.

Lo feo, es la notoria ausencia física de algunos alcaldes, no se les ha visto, han estado ausentes, evitando seguramente y con toda razón ser víctimas de contagios de la Covid-19. Es decir, fueron y son alcaldes fantasmas. En plena crisis, solo se les ha visto en actos protocolares, es decir para la foto. Estos alcaldes no han respondido a ninguno de los 2  aspectos que analizamos, ni gestión administrativa, ni gestión social.  

Fuera de juego Este año que concluye, hemos optado no evaluar los resultados en la gestión administrativa, lo que no significa que realicemos comentarios que exijan las circunstancias, pero la crisis sanitaria ha pasado una factura muy alta al país, sobre todo a los gobiernos locales por la baja recaudación tributaria que ha incrementado los índices de morosidad, el bajo cumplimiento de ejecución de inversiones (obras). El Estado también por ejemplo se vio afectado en el caso de la recaudación vía Sunat del IGV, esto ha significado el recorte de transferencias por concepto de FONCOMUN a los Gobiernos Locales de hasta casi un 30% en relación al año 2019… Hasta el próximo año, Feliz 2021..

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