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Lima, la ciudad donde al menos 23 personas son atropelladas cada día

Solo este fin de semana tres personas fallecieron por atropellos en Lima. En el 2018, la cifra total de personas embestidas por vehículos fue 8 mil 510 personas en la capital.

El último sábado, Jorge Luis Sevilla Paredes atropelló a once personas en Independencia –dos murieron–, cuando manejaba su vehículo con la licencia vencida y bajo los efectos del alcohol. Al día siguiente, un joven falleció tras ser arrollado por Deivid Harol Lagos Peralta, conductor de una combi con casi 12 mil soles en papeletas y que se habría pasado la luz roja en la cuadra 15 de la avenida Brasil, en Jesús María.

Lagos Peralta, de 37 años, tenía 15 papeletas, dos por infracciones muy graves y había superado el máximo permitido de puntos en el Sistema de Licencias en el MTC; sin embargo, su licencia sigue vigente en dicho portal.

Tres muertos por la imprudencia de conductores en un solo fin de semana en Lima, donde el promedio anual de atropellos supera las 8 mil personas. De hecho, hace menos de un mes, dos jóvenes y una niña de 6 años fallecieron víctimas de este tipo de siniestros viales.

Dos atropellos que muestran la vulnerabilidad de los peatones en una región donde el año pasado murieron 749 personas en accidentes de tránsito, según estadística del Ministerio del Interior y el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).

Peatón desprotegido

Para Alfonso Florez, gerente general de la Fundación Transitemos, estas cifras demuestran que el peatón se encuentra desprotegido porque la ciudad ha sido planificada en función del automóvil. Si bien las causales de los atropellos responden a una combinación de conductas, considera que el diseño vial y la mala o ausente señalización aumenta el riesgo de muertes en caso de siniestros.

“Las ciudades se planifican en función de los automóviles y no de las personas. En el mundo civilizado, ahora las velocidades se fijan en función de la resistencia biomecánica del cuerpo humano porque está comprobado que a velocidades por encima de 30 km/h la posibilidad de muerte es mayor”, dijo a El Comercio.

En estas circunstancias, con un “entorno no favorable”, muchas veces los peatones tienen que crear sus propias reglas y caminos para desplazarse. “Les dicen imprudentes a los peatones, pero si un automóvil fuera a una velocidad adecuada tendría tiempo para parar”, enfatizó.

Fuente: El Comercio – Gladys Pereyra Colchado – gladys.pereyra@comercio.com.pe

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