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Isla Espíritu Santo, una joya desértica llena de leyendas y biodiversidad

Explorador francés Jacques Cousteau la llamó “el acuario del mundo”

Desde la bahía turquesa de La Paz, en el estado mexicano de Baja California Sur, se atisba la Isla Espíritu Santo, una zona desértica que parece una gigantesca llama flotando sobre el océano. Además de albergar miles de especies, la isla es famosa por las leyendas esculpidas en sus rocas.

Para acceder al lugar -de 48.000 hectáreas entre superficie marina y terrestre- hay que subirse a una panga (lancha), desde la cual, mientras esta quiebra la tranquilidad del mar a toda velocidad, el guía Nezahualpilli Tovar cuenta a Efe distintas historias de cuando los antiguos indígenas californios habitaron la isla.

Consta de tres áreas núcleo que constituyen el principal atractivo para los que en ella se adentran. Son Punta Lobos, “el

sitio más profundo de la isla”; la Colonia Reproductiva de Lobos Marinos, “la joya de la corona”, y la Bahía de San Gabriel, famosa por ser el primer lugar de América Latina donde se empezó a practicar el cultivo de perlas.

“Son aproximadamente 550 ejemplares; es una zona de reproducción muy importante dentro del Golfo de California. Tiene el mayor índice de nacimientos al año dentro del Golfo y con cachorros muy bien alimentados y fuertes”, señala a Efe la directora del Área Natural Protegida (ANP) Archipiélago Espíritu Santo, Irma González.

Los lobos marinos tienen sus propias reglas, siendo los machos jóvenes y viejos desterrados a la llamada Tintorera, una roca conocida como la isla de los solterones. El cariño por esta especie en la isla ha llevado a ponerles nombres a emblemáticos ejemplares como Esperancita y Azulito, ejemplos de conservación en la zona.

Pero en Espíritu Santo también hay historias humanas. Una de ellas es la de la zona conocida como “calaveritas”, un lugar en que investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) encontraron restos óseos de los antiguos californios. Eran calaveras pequeñas, de niños, motivo por el cual se bautizó así al sitio, en el cual encontraron ornamentaciones como “conchas, dientes de animales y plumajes” que reflejan el culto que tenía este pueblo por la muerte.

Pero si algo destaca de Espíritu Santo -nombrada así por los jesuitas- es lo que yace alrededor de ella, su fondo marino, al que el explorador francés Jacques Cousteau llamó “el acuario del mundo”. Los amantes del buceo se ven deslumbrados por la cantidad de especies que pueden observarse, como corales, peces globo, estrellas de mar, mantarrayas, tortugas carey o peces perico, entre muchas otras.

De acuerdo con Tovar, esta gran variedad se da “porque estamos en una zona de transición entre lo tropical y lo templado”. “Los indicadores son excelentes. El parque tiene diez años de creado y las tallas y la biomasa de peces han aumentado considerablemente”, asegura.

Fuente: Andina / AFP

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