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Huascarán: agua almacenada en glaciares se redujo a casi la tercera parte

Con estudios de geomorfología, INGEMMET reconstruye cómo eran los glaciares en el pasado

En los dos últimos siglos, el volumen de agua almacenada en los glaciares del nevado Huascarán se redujo a cerca de la tercera parte, reveló el Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (INGEMMET).

Este resultado se obtuvo a partir de estudios de geomorfología (estudios del relieve de la Tierra) desarrollados por investigadores del INGEMMET para reconstruir cómo eran los glaciares en el pasado.

“Cuando en el pasado el clima era más frío y húmedo, los glaciares avanzaron, y la evidencia de este proceso se puede conocer con la geomorfología”, declaró a la Agencia Andina el ingeniero Ronald Concha Niño de Guzmán, de la Dirección de Geología Ambiental y Riesgo Geológico del INGEMMET.

Los hechos

La investigación abarcó desde la Pequeña Edad de Hielo (PEH), que es el período en que los glaciares de todo el mundo avanzaron por última vez y abarca entre los años 1500 y 1900 aproximadamente, hasta la actualidad.

“Desde fines de la PEH el clima global experimenta un incremento constante de las temperaturas, que trae como consecuencia el retroceso de los glaciares. En los Andes peruanos, la evidencia de la PEH está claramente registrada y conservada en geoformas del relieve en ambientes glaciares”, explicó.

En el caso del nevado Huascarán, durante la PEH, sus glaciares abarcaban 69 kilómetros cuadrados y almacenaban un volumen de 3,698.1 millones de metros cúbicos a una temperatura ambiente aproximada de 0.9° Celsius.

Al 2016, se redujo a 40.4 kilómetros cuadrados de extensión (42 % de pérdida) y su volumen de agua disminuyó a 1,361.9 millones de metros cúbicos (63 % de pérdida); en tanto, la temperatura ambiente se incrementó a 1.89 °C.

También informó que se ha determinado que el espesor máximo de hielo en el Huascarán (de las zonas estudiadas) es 230 metros (2016) y fue 260 metros y 304 metros en 1960 y en la PEH, respectivamente.

Zonas de investigación

Los estudios de geomorfología abarcaron la Cordillera Blanca (el nevado Huascarán y otros puntos), el volcán nevado de Coropuna (Arequipa), así como las cordilleras de Pariacaca (Lima y Junín), de Vilcabamba (Cusco) y Huayhuash (Áncash, Lima y Huánuco).

En diálogo con la Agencia Andina, sostuvo que el área glaciar del volcán nevado de Coropuna es de 43.7 kilómetros cuadrados al 2016; en 2013 fue de 44.5 kilómetros cuadrados; en 2010, de 45.6; en 1955, 49.8 y PEH, 58.9 kilómetros cuadrados.

Concha indicó que se ha calculado el volumen del agua almacenada en los glaciares del Coropuna en 1,994 millones de metros cúbicos al 2016; 2,070 en 2013; 2,087 en 2010; 3,308 en 1955; y 5,091 en la PEH.

Asimismo, se sabe que el espesor mayor de hielo en el volcán nevado Coropuna es de 150 metros en el 2016 y en 1955 fue de 230 y en la PEH, de 268 metros.

Aún no se pueden dar pronósticos

Concha señaló que aún “no hay una interpretación general” de los datos obtenidos en la investigación, por lo que “aún no se pueden dar pronósticos para las próximas décadas”.

Los expertos se encuentran en etapa de interpretación de la información obtenida y los resultados serán publicados a inicios del próximo año.

Manifestó, no obstante, que el proceso de desglaciación representa una constante condicionante de peligros.

“El incremento de la temperatura por el cambio climático que vivimos se da desde fines de la PEH, entre 1850 y 1890 aproximadamente, por una cuestión natural. La actividad humana sí influye, pero no se ha determinado con exactitud cuál es su incidencia”, expresó.

Remarcó que “el clima en el planeta fluctúa, pues hay períodos de enfriamiento y otros de calentamiento –como el que vivimos actualmente–“.

Peligros geológicos

“Los glaciares, al retroceder y perder volumen y masa, se fragmentan y forman lagunas; se pueden generar aluviones, huaicos que impactarán en la sociedad”, puntualizó, al señalar, por ejemplo, que la Cordillera Blanca tiene en sus faldas muchas ciudades.

Esta información de los Andes peruanos ayudará a comprender su impacto frente a los cambios climáticos y su relación con los recursos hídricos y peligros geológicos asociados. “Aún queda mucho por estudiar”, concluyó.

Fuente: Andina

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