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El pueblo mexicano que vive de fabricar peluches para San Valentín

Unicornios, osos panda o los icónicos Mickey y Minnie son algunos de los más solicitados

El pueblo de Xonacatlán, en el céntrico Estado de México, ultima detalles para San Valentín, el momento del año en que las decenas de empresas locales que fabrican peluches obtienen sus mejores cifras de ventas.

La mayoría de los 46,400 habitantes de este municipio, unos 65 kilómetros de distancia de Ciudad de México tienen algún puesto de trabajo relacionado con la creación de estos peludos muñecos, gracias a los que consiguieron ser conocidos en el país y especialmente reclamados en fechas como San Valentín, día en el que muchos enamorados mexicanos se agasajan con estos objetos.

Unicornios, búhos, osos panda, personajes del videojuego Mario Bros, ranas o los icónicos Mickey y Minnie de Disney son solo algunas de las figuras que crean en la fábrica de Graciela Juárez, «El Universo del Peluche».

«San Valentín es la temporada que más me gusta, puedo echar a volar mi creatividad y mi imaginación, puedo sacar cosas novedosas con algo diferente», explicó la propietaria.

En estos días las ventas suben naturalmente, pero, además la empresa de Juárez intenta innovar cada año para agradar a la clientela con elementos como lentejuelas con un color por cada lado, elemento que llevan la mayoría de los muñecos realizados este año.

El suelo y las máquinas de la fábrica están ocupados mayoritariamente por enormes osos de color gris o arena que sostienen entre sus brazos corazones rojos con declaraciones de amor bordadas.

Aun así, entre ellos destacan cuernos multicolor de blanquísimos unicornios y telas azules de muñecos que representan al extraterrestre hawaiano de Disney, Stitch.

«El clásico de esta época es el oso con corazón, pero este año también se han vendido mucho el unicornio, el puerco unicornio y Stitch», detalló Juárez.

El oso es un clásico de esta época

En San Valentín todas las fábricas de Xonacatlán funcionan a máximo rendimiento y los trabajadores se esfuerzan más que nunca en producir todos los muñecos necesarios para el momento de mayor número de pedidos del año y aun así, «a veces la producción no alcanza», confesó la empresaria.

A pesar de que la fábrica y las tres tiendas que tiene «El Universo del Peluche» no cierran en todo el año, funcionan a un ritmo mayor en fechas señaladas como el Día del Niño, que se celebra el 30 de abril; el Día de las Madres, el 10 de mayo; o, por supuesto, Navidad.

Esta empresa trabaja el proceso completo desde el diseño hasta la venta al público y distribución de los peluches a numerosos estados de la República Mexicana.

El diseño

En primer lugar, se trabaja en el diseño (que lidera la propietaria), a continuación, se construyen los moldes y patrones y se busca el tipo de material.

Una vez seleccionado el material se corta con métodos como láser, cortadora eléctrica o tijera y entonces las costureras comienzan a unir las piezas, que pueden ser desde seis hasta más de 30.

Armando un rompecabezas

«Es divertido trabajar en el peluche porque es como ir armando un rompecabezas poco a poco. Hay algo muy bonito», detalló Verónica García, una de las costureras de la fábrica.

Después de que las zurcidoras construyen la estructura del muñeco, llega el momento de rellenar el interior para dar forma y elaborar el decorado y los detalles.

Por último, cada peluche pasa un control de calidad en el que se revisa que no haya ningún fallo, se cepilla y se envía a las tiendas para su venta.

Responsabilidad social

Juárez lleva 21 años construyendo esta empresa que ahora mismo tiene alrededor de 50 trabajadores, de los cuales la mayoría son costureras que trabajan desde casa porque no pueden ir a la fábrica por motivos familiares.

«Les prestamos la máquina y les llevamos el trabajo porque están pendientes de su familia y trabajando a la vez. Son personas que llevan tiempo en la empresa y esto garantiza que van a entregar un buen trabajo», dijo la empresaria.

Tras tantos años dedicados al negocio de los peluches, Juárez espera que sus hijos continúen el legado y mejoren todavía más la calidad del producto.

Trabajadora haciendo peluches

«Uno trabaja con esa intención. Ojalá sigan perfeccionando esto porque nosotros empezamos de una manera rudimentaria y ahora ya hay mucha maquinaria para hacer el proceso más eficiente. Ojalá puedan seguir el negocio y mejorarlo», sentenció la xonacatlense.

Fuente: Andina

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