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Defensa Civil tarea de todos

Reza un slogan motivador para sensibilizar a la población a estar atentos, ante los anuncios de desastres naturales en nuestro país, tan duramente golpeado por el Fenómeno del Niño, en el norte del país. Pero las amenazas de los eventos naturales no se disipan, estamos ante el anuncio de la posibilidad de un sismo de gran magnitud que podría afectar nuestra ciudad capital, según estudios de técnicos especialistas en desastres naturales por sismos.   

La realización de simulacros de sismos es permanente de parte de las autoridades del estado y la invocación a la participación de la ciudadanía de estos simulacros. Sin embargo, parece que aun no asumimos con la seriedad y responsabilidad estas acciones que podrían salvar miles de vida de producirse este anunciado terremoto.

Los alcaldes provinciales y distritales son en sus respectivas jurisdicciones los jefes de defensa civil y son los primeros en articular cualquier reacción post emergencia.

El actual ministro de vivienda, Miguel Estrada Mendoza, ha sido jefe de CISMID de la UNI que en su gestión logró identificar micro zonas de alto riesgo en caso de producirse un sismo de la magnitud anunciada. Este informe fue puesto a disposición de las autoridades municipales para ser utilizado como un instrumento de gestión en caso se produzcan estos eventos.

El fuerte sismo producido la madrugada del domingo con epicentro en la zona de Loreto alcanzó los 7.5% de intensidad y “movió” medio Perú desde Tumbes hasta Lima y la zona del oriente. Al cierre de esta edición no se sabe la magnitud de los daños, esperemos que no sean graves. El presidente de la República se ha trasladado hasta el mismo lugar del epicentro acompañado de su gabinete ministerial.

Esta situación no debe pasar desapercibida y desde esta columna invocar a la ciudadanía a nivel nacional a participar del simulacro del próximo 31 de mayo, fecha esta propicia para recordar el terremoto del año 1970 que afectó gran parte de nuestro país.

El efecto de ese terremoto del año 1,970 provocó un aluvión por el desprendimiento y deslizamiento del nevado Huascarán y despareció a la ciudad de Yungay, dejando como saldo miles de víctimas y damnificados que después de 49 años, es una cicatriz que no cierra en la historia de los grandes cataclismos que ha soportado nuestro país.  

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