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Crisis en Chile: Promesas de Piñera siembran dudas y no calman a las calles

El paquete de medidas anunciado por el presidente Sebastián Piñera no ha logrado rebajar la tensión en las calles y genera escepticismo sobre su capacidad para generar cambios profundos que disminuyan la desigualdad socioeconómica, el telón de fondo del estallido social en la república de Chile.

Las manifestaciones y protestas violentas, que se intensificaron el viernes y han dejado 18 muertos, cuatro de ellos extranjeros, más de 500 heridos y casi 2.500 detenidos, han puesto contra las cuerdas al Gobierno de Piñera, que el martes pasado pidió perdón y presentó una agenda social.

La Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y una veintena de organizaciones sociales llamaron al paro este jueves.

Pero con militares custodiando las estaciones de las tres líneas del metro metropolitano que funcionan parcialmente, muchos de los siete millones de habitantes de Santiago intentaban volver a la normalidad tras siete días del inicio de la crisis.

Algunos supermercados abrieron sus puertas y la mayoría de los colegios públicos recibirán a sus alumnos.

El Gobierno de Chile invitó a la ONU a enviar observadores para constatar en terrero la situación de los derechos humanos durante el actual estado de emergencia que rige en gran parte del país, con el Ejército a cargo de la seguridad.

Intenta cambiar modelo

El presidente chileno decidió intervenir algunos puntos del modelo político, económico y social que provocan más rechazo en la ciudadanía, como las bajas pensiones, los altos precios de los medicamentos y la precaria salud pública.

La agenda contempla un alza del 20% de las pensiones que el Estado entrega a los jubilados en situación más vulnerable, lo que beneficiará a más de 1,5 millones de pensionados.

También se creará un ingreso mínimo garantizado de 350.000 pesos (unos 482 dólares) que complemente el salario de los trabajadores que no cobren el sueldo mínimo y una subida de impuestos para las rentas más altas.

Piñera quiere bajar también el salario de los parlamentarios, que cobran más de 12.000 dólares brutos al mes, limitar la reelección y reducir el número de congresistas.

Las medidas recogen varios de los temas que más indignan a los chilenos, pero el anuncio del mandatario no logró calmar la agitación que se respira desde hace casi una semana y que empezó con protestas por el alza del precio del pasaje del metro de Santiago.

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