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Cojudez nacional

En un acto estúpido digno de las dictaduras de medio pelo el canal Latina ha sacado del aire a la periodista Magaly Medina. ¿Su pecado? Ir contra la corriente y no “solidarizarse” con el futbolista Paolo Guerrero, capitán de la Selección Nacional, por la sanción que en segunda instancia le ha impuesto el Tribunal de Arbitraje Deportivo de la FIFA. El TAS amplió su suspensión de 6 a 14 meses por consumo de sustancia prohibida, y con esto Guerrero quedó fuera del Mundial Rusia 2018 y Medina fuera del aire hasta que “termine el Mundial”.

Con Medina no ha ocurrido nada que justifique su expulsión, censura o veto de Latina. Con Paolo Guerrero, sí. Medina tiene una postura basada en un hecho, a saber: el fallo de un tribunal con el que la periodista está de acuerdo y que en dos instancias ha condenado a Guerrero. Latina, por el contrario –como el 90% de compatriotas– se zurra en el fallo del tribunal, es decir, en la justicia y el derecho; y sanciona a la periodista por creer en la justicia y el derecho.

En el tribunal –al que Guerrero se sometió voluntariamente y sin reservas y que nunca cuestionó ni recusó– se ventilan hechos y la defensa expone las pruebas que acreditan su hipótesis. El tribunal evalúa en el marco de un procedimiento preestablecido las pruebas de la defensa y falla a favor o en contra de esa hipótesis. El tribunal ha fallado contra la hipótesis de que “fue sorprendido con el mate de coca” presentada por la defensa de Guerrero para justificar el resultado positivo del test antidoping que hoy lo ha inhabilitado. En otras palabras, el tribunal no le ha creído a Guerrero porque las pruebas presentadas por su defensa no han confirmado su hipótesis.

Ningún medio de comunicación debe censurar a un periodista porque está de acuerdo con una sentencia emanada de un órgano que administra justicia, en este caso arbitral, máxime si el señor Guerrero se ha avocado a su jurisdicción. Tampoco –de más está decirlo– censurar a un periodista porque discrepa de una sentencia o fallo. Hacerlo, como lo ha hecho Latina con la señora Medina, es profundamente antidemocrático y revela un visceral desprecio por la libertad de expresión y opinión en ese canal de señal abierta. Cabe entonces preguntarse si en ese canal hay periodistas o monigotes de palo.

Pero hay más. Periodísticamente al canal Latina le interesa una sola versión de los hechos: la del futbolista y su mamá. ¿En qué se funda? En la sola palabra del señor Guerrero –desestimada por el tribunal– y en una alucinante teoría de la conspiración –sin ninguna prueba ofrecida– de una señora que no se sabe a santo de qué le ponen un micrófono en la boca, a no ser que es la madre –¡qué versión más objetiva!– del futbolista sancionado. Es decir, ese canal va en contra de la más elemental deontología del periodismo prefiriendo la demagogia y la propaganda barata –“En momentos como este, en el que los peruanos debemos estar unidos como un solo equipo”, así empieza el comunicado que censura a Medina– a la información veraz y a la libertad de expresión y opinión. Pues, ¿por qué la palabra del señor Guerrero y su mamá va a valer más que la de la señora Medina que se ampara en el fallo del tribunal?

¿Qué quiere Latina? Acaso la absurda e inaceptable pretensión de que TODOS los peruanos pensemos igual sobre la versión del señor Guerrero. ¿Y mañana qué viene? ¿Que todos pensemos IGUAL sobre determinada opción política? ¿Quién dirige ese canal? ¿Goebbels?

Escribe: Ricardo Vásquez Kunze / Político.pe

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