Algunas dudas y pocas certezas
Se supone que el discurso de 28 de julio debía marcar lo que el gobierno quiere hacer los siguientes años, luego de un primer año de aprendizaje; sin embargo, parece que solo ha generado más indefiniciones.
A la ya harto discutida ley magisterial, los anuncios del Presidente parecieran no fueron consultados con su gabinete de técnicos.
Por ejemplo, en el tema del gas son más las dudas que las certezas las que se ha generado.
Los anuncios son un nuevo gasoducto por la Costa, que vaya hasta Ilo no logran una explicación cabal. ¿Por qué se ha tomado esta decisión? Si la participación financiera del Estado en el proyecto del gasoducto del Sur era ya materia de cuestionamientos, no se entiende que es lo que se pretende lograr con esta modificación.
¿Tiene sentido llevar el gas por la Costa hasta el Sur? Esta discusión sobre cual debiera ser el trazo del gasoducto ya se sostuvo hace años, primando la idea de llevar gas a la Sierra del sur. El ministro de Energía debería dar una explicación detallada de quienes son los interesados en este nuevo trazo por la Costa, y cuáles son las razones técnicas y los estudios que la sustentan.
En el tema de seguridad ciudadana ha tenido el gobierno que retroceder en su intención de volver a pedir facultades delegadas para legislar, al dejarse llevar por la opinión de un solo congresista, que supuestamente es de oposición. Y ayer se ha escuchado la voz de una asociación de pilotos que se opone a que se construya el aeropuerto de Chincheros, que el Congreso prontamente ha aprobado, pues según esta versión no es técnicamente viable.
El Presidente ha demostrado tener buenas intenciones, pero carecer de un equipo asesor profesional que le evite estos traspiés. En un solo discurso cuatro temas que muestran la falta de solvencia, sino una falta de diligencia al momento de aprobar el discurso: La ley magisterial, el nuevo trazo del gasoducto, la delegación de facultades y el aeropuerto de Chincheros. Cabe preguntarse ¿Quién aprobó ese discurso?
Escribe: Juan Carlos Valdivia – Diario Correo


